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Correr en ayunas para adelgazar: ¿es bueno o es malo?

Si tienes pensado empezar a correr para perder peso, o si has empezado hace poco y te preguntas si es bueno correr en ayunas, es importante que sepas que no eres la única: se trata de un tema muy debatido, sobre todo en un momento en el que todo el mundo está buscando estrategias para adelgazar de forma rápida en vistas de la “operación bikini”. En primer lugar, cabe destacar que cada persona tiene sus costumbres y sus manías. Aunque el objetivo final de hacer deporte es sentirte bien y recuperar tu figura, también es esencial estar a gusto mientras se entrena. En otras palabras, tienes que pasarlo bien. Si el deporte se convierte en una actividad aburrida, lo más fácil es que tarde o temprano se acabe dejándolo.

Pero queremos adelgazar, y sabemos que correr tiene muchos beneficios y es una de las mejores formas para perder peso. Si acabas de empezar a hacer running, la primera cuestión que tendrías que plantearte es: ¿cómo me encuentro cuando corro en ayunas?

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¿Qué pasa en tu cuerpo al correr en ayunas?

Cuando nuestro cuerpo necesita energía, tiene dos fuentes principales a su disposición: los hidratos de carbono, o azúcares, que proceden de la alimentación, circulan en la sangre y tienen duración limitada y las grasas, que no tienen límite de duración sino sólo de cantidad, y están presentes, como sabemos, bajo la piel. Por esto se habla de correr en ayunas cuando no se haya comido en un tiempo que oscila entre entre 6 y 8 horas, normalmente por la mañana o por la noche, antes de desayunar o de cenar. Pero nuestro organismo es inteligente, y primero consume los azúcares, que son la fuente de elección en los primeros 20 o 30 minutos de entrenamiento, y pasa después a atacar sus reservas de grasas. La conclusión más lógica sería entonces: si corro en ayunas saltaré una etapa y quemaré las grasas antes y mejor. ¡Adelgazaré más rápidamente! Pero no es tan sencillo.

¿Por qué correr en ayunas no te ayudará a adelgazar rápido?

En primer lugar, si el cuerpo no encuentra azúcares, al empezar la actividad o al subir la intensidad del entrenamiento busca energía en las proteínas, la sustancia que constituye los músculos. El resultado será la reducción de tu masa muscular, con lo que aumenta la fatiga y el riesgo de lesiones. Tu cuerpo se encontrará más débil, más expuesto a contracturas, agujetas y calambres y menos capaz de quemar grasas, un proceso en el que los azúcares también juegan un papel activo muy importante. En segundo lugar, porque un órgano fundamental de tu cuerpo, el cerebro, sólo se alimenta de glucosa, y si le quitas de repente su fuente de nutrición podrías tener mareos o desmayos. Es decir, al correr en ayunas se producen una serie de efectos que no queremos.

¿Cómo debemos correr?

De nuestro breve tratado podemos sacar la conclusión que si corres en ayunas los riesgos superan los beneficios, puesto que no quieres entrenar para una maratón sino, simplemente, eliminar grasa. La forma más eficaz de lograrlo es entrenar con intensidad no excesiva pero suficiente para quemar grasas: esto depende del ritmo cardíaco y varía según muchos factores como la edad, el sexo y el peso del cuerpo. Para perder peso es fundamental corregir tus hábitos alimentarios y, en general, tu estilo de vida. Si te animas a correr para quemar grasa, mejor hazlo a tu ritmo y evitando conductas que puedan poner en peligro tu salud.

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