dieta disociada

Dieta disociada: aprende a organizar tu menú semanal

La dieta disociada llama la atención de muchas mujeres que desean perder peso. Es un régimen que te exige un poco de tiempo al principio hasta entender el mecanismo pero puede resultar más fácil de seguir respeto a otras que piden cambios más drásticos en el tipo de alimentación. De hecho, a diferencia de otras dietas adelgazantes de moda, la disociada no prohíbe casi ningún alimento ni exige ir midiendo cada gramo de lo que ingieres por no saltarte el límite de calorías diarias consentido.

[hs_form id=”18″]

Si te estás preguntando: ¿por qué no la has probado antes? Es evidentemente más práctica y menos drástica, y podría revelarse tu mejor aliada para perder peso y acostumbrarte a comer mejor. Sin embargo, antes de empezar es fundamental entender bien cómo funciona para poder aprovechar sus beneficios sin afectar a tu salud.

¿Qué es la dieta disociada?

La base de la dieta disociada consiste en seguir consumiendo una gran variedad de alimentos teniendo en cuenta una tabla de asociaciones. El objetivo es evitar de juntar en el mismo plato ingredientes ácidos con otros básicos, una combinación supuestamente poco favorable para la digestión y responsable de la acumulación de la grasa corpórea.

Con este tipo de régimen alimenticio se sigue asegurando la aportación diaria de todos los nutrientes necesarios para el funcionamiento de nuestra máquina. Solo cambiaría la forma de suministro del “carburante” que se divide en 5 tipologías:

  • Verduras (todo tipo de verdura)
  • Frutas (ácidas y semiácidas)
  • Carbohidratos (arroz, pasta, harinas, legumbres)
  • Grasas (aceites vegetales y frutos secos)
  • Proteínas (carne, pescado, huevos, lácteos)

Por lo general esta dieta aconseja tomar la fruta pura, no mezclar nunca carbohidratos con proteínas, proteínas con grasas ni diferentes carbohidratos entre sí. Además, hay un detalle que hay que tener en cuenta: si decides seguir esta dieta (como cualquier otra) recuerda que el alcohol y los refrescos son absolutamente fuera del menú.

Dicho esto, para mantenerte vital y garantizar todas las funciones normales de tu cuerpo hay que elegir el alimento correcto para cada momento del día. Si es verdad que la disociada no pone límites en la cantidad de alimentos a ingerir, por otro lado, sugiere realizar 5 comidas a lo largo del día teniendo cuidado en integrar en la dieta al menos un elemento de cada grupo.

¿Cómo planificar una dieta correcta?

Teniendo en cuenta que cada persona es diferente y puede necesitar de un tipo de alimentación específica, tu dieta además de ser personalizada debería ir asociada a algún tipo de ejercicio físico habitual.

Si posees un buen estado de salud y quieres experimentar los efectos de un cambio de alimentación durante un periodo determinado, te proponemos algunos consejos para organizar un menú lo más equilibrado posible.

Para evitar de aburrirte rápidamente o correr el riesgo de olvidar elementos esenciales para el buen funcionamiento físico, el primer paso consiste en hacer una buena planificación.

Empezamos con las comidas más prácticas del día: tentempié y merienda

Estos son los momentos ideales para consumir fruta, puesto que en la dieta disociada se aconseja comerla por separado sin combinar con otros alimentos. Es preferible escoger frutos secos por la mañana porque gracias al aporte de sales minerales y aceites insaturados ayudan a enfrentar con más energía el resto del día.

Las tres comidas principales

Para el resto del día vale la asociación de carbohidratos con verduras, indicada para la comida, y verduras con proteína aconsejada para la cena.

En el desayuno es importante garantizar un buen aporte de azúcares, para tener a disposición energía inmediata necesaria para arrancar.

Sobre la base de estas indicaciones, un ejemplo de menú diario para una dieta asociada podría ser el siguiente:

  • Desayuno: café o té con pan (u otros cereales) y chocolate amargo, o solo frutas.
  • Tentempié: frutos secos
  • Comida: ensalada de hojas verdes o pasta con verduras.
  • Merienda: fruta
  • Cena: puré de verdura o sopa acompañada de carne (blanca o roja) o pescado.

Recuerda que en esta dieta valen las mismas reglas generales de una correcta alimentación: reducir el consumo de azúcares, evitar o consumir el mínimo de alcohol posible, no exceder con los aliños grasos y evitar todo lo que es frito.

Estos son los principios básicos para seguir la dieta disociada de la mejor forma. Es probable que te resulte más fácil respeto a otras que te exigen más renuncias, pero también es posible que tardes más tiempo en ver los resultados. No te desanimes frente a esta posibilidad, sino que intenta ver el lado positivo: como en otros aspectos de tu vida, ¡la constancia será la clave para el éxito!

[hs_form id=”12″]