adelgazar corriendo

Claves para adelgazar corriendo y haciendo deporte

Apuntarse a un gimnasio o montar frecuentemente en la bici son actividades que están bien si tu objetivo es mantenerte en forma. Sin embargo, ¿te has puesto a pensar en las múltiples ventajas que supone adelgazar corriendo? ¿Te animarías a calzarte unas zapatillas y fijar un recorrido y una rutina?

Sí, digámoslo alto y claro: correr es la actividad por excelencia cuando se trata de perder peso. Pero no sólo porque es la que más seguidores tiene en la actualidad (echa un vistazo a tu alrededor), sino también porque es la que permite obtener los mejores resultados a corto plazo.

Correr tiene múltiples ventajas para nuestra salud física y mental. Para empezar, nos ayuda a tonificar el cuerpo, fortalece nuestros músculos y, por supuesto, mejora el metabolismo. Esto último es esencial cuando se trata de adelgazar, pues el cuerpo funciona mejor y es menos propenso a acumular grasas.

También es una actividad que favorece los sistemas circulatorio y respiratorio, reduce el estrés y mejorar nuestra autoestima. Es habitual que las personas que incorporan este hábito tengan un aspecto físico más agradable y luzcan más jóvenes.

Adelgazar corriendo: claves y recomendaciones

Correr no consiste, sin embargo, en estar horas y horas yendo de un lado para el otro hasta reventar de cansancio. Muchas personas creen que las rutinas exigentes son una prenda de garantía de resultados inmediatos, lo cual no es así. Por el contrario, pueden generar nuevas complicaciones.

La clave parece estar en regular las sesiones y en encontrar el ritmo, la frecuencia y la intensidad que cada cuerpo necesita. En ese sentido, puedes tener presentes algunos de los consejos que te ofrecemos a continuación:

  • Brevedad e intensidad. La mezcla de estos dos factores garantiza la quema de grasas. Una buena sesión debe durar entre 30 y 40 minutos; menos o más de ello supone eliminar la grasa a un ritmo más lento.
  • No te olvides de los intervalos. Esto dependerá de tu frecuencia cardíaca. Lo ideal es empezar a un ritmo lento hasta que el cuerpo se adapte al ejercicio; a medida que avance la sesión, se recomienda aumentar la intensidad sin que esto suponga poner en riesgo tu resistencia física.
  • Busca el efecto sorpresa. Si nos limitamos a repetir la misma rutina todos los días, el cuerpo se adaptará y llegará un momento en que tus resultados no varíen. Sorpréndelo, haz cosas nuevas. Sólo así podrás saber cómo reacciona ante otros ambientes o rutinas. De lo contrario, la báscula apenas se moverá.
  • ¿Sesión única o doble? Los especialistas aseguran que lo mejor es realizar tu rutina de ejercicios en una sesión durante las horas de la mañana, pues esto ayuda a que el cuerpo utilice las reservas de grasa como fuente de energía. Otra opción es realizar una sesión en la mañana y otra en la tarde; aunque requiere de más tiempo, nuestro metabolismo mejora.
  • Alimentos que quemen grasa. Y, por supuesto, no te olvides de llevar una dieta sana y equilibrada. De nada te sirve correr todos los días si los alimentos que consumes tienen alto contenido de grasa convencional. Remplázalos por los de tipo Omega 3 o por otros que favorezcan la quema de grasas, por ejemplo las legumbres, las hortalizas y la mayoría de las verduras.

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