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Dietas para adelgazar: 4 consejos para llevar a cabo una dieta saludable

¿Llevas a cabo una dieta rígida? ¿Funciona realmente o estás haciendo un gran esfuerzo sin que obtengas los resultados que esperabas? En el siguiente post te hablaremos de los hábitos más idóneos que deben acompañar a las dietas para adelgazar.

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Con todo lo que hemos avanzado en nutrición y salud en los últimos años, aún persiste en algunos casos el mito de que las dietas más efectivas son aquellas que prescinden de ciertos alimentos y reducen nuestro menú diario a uno o dos grupos alimenticios.

¡Qué gran error! Cuando nos abstenemos de comer algunos alimentos sólo estamos aumentando el riesgo de que nuestro organismo sufra un desequilibrio. En realidad, la dieta saludable es la que nos proporciona los nutrientes necesarios para el desarrollo de nuestras funciones, lo cual supone el consumo de alimentos de todos los grupos en su dosis justa.

Otro fallo recurrente cuando se trata de dietas para adelgazar es someterse a un régimen demasiado estricto para alcanzar una reducción de peso en el corto plazo. Esto no sólo puede causar el desequilibrio del que ya hemos hablado, sino que casi siempre acaba por vencer nuestra voluntad y constancia, se trata de falsos trucos para adelgazar que trataremos de evitar.

Recuerda una última cosa: no existen alimentos buenos o malos; lo que produce un efecto negativo en nuestro organismo es la cantidad que ingerimos de los mismos.

Hábitos para garantizar el éxito de las dietas para adelgazar

No existen, por tanto, alimentos mágicos o pócimas secretas para perder peso rápido. El gran secreto para que nuestra dieta arroje los resultados que esperamos está en los hábitos que adoptemos; es decir, todo radica en nuestro estilo de vida.

¿Cuáles son esos hábitos? ¿Debemos cambiar por completo nuestras rutinas o basta con un par de ajustes? Aquí te dejamos algunos de ellos:

a) Reduce la ingesta de alimentos con un alto contenido en grasa:

Aun cuando no existen alimentos buenos o malos, sí que hay algunos que por su composición pueden aumentar los niveles de grasa en nuestro cuerpo, como por ejemplo los fritos, los procesados, la margarina, entre otros.

b) Ten en cuenta las raciones:

Otro elemento a tener en cuenta son las raciones que consumimos. No se trata de reducir al mínimo los alimentos que antes ingeríamos por cantidades. Una buena manera de tasar su cantidad es la siguiente: carnes (igual a la palma de la mano); carbohidratos como pasta, arroz o pan (1 o 2 puñados); y frutas (igual a 3 puñados o hasta que te sientas satisfecho). Como ves, no es tanto una cuestión de cantidad como de equilibrio.

c) Introduce en tu dieta todo tipo de frutas y verduras:

Las frutas y las verduras tienen un gran valor nutricional. Además, generan una sensación de saciedad que evita que consumamos más calorías a lo largo del día y cuentan con un alto componente vitamínico, por lo que son un alimento esencial en cualquier dieta.    

d) Quema las calorías:

O dicho de otra forma: haz ejercicio. La opción de coger la calculadora y llevar la cuenta de las calorías que ingerimos en cada comida es un poco excesiva. Acompaña a tu dieta con una actividad diaria que te permita quemar calorías y tonificar tu cuerpo, como por ejemplo el running, la bicicleta estática o elíptica o incluso el hecho de salir a caminar todos los días. Es más, si no te apetece salir, puedes ejecutar tu rutina desde casa.

En definitiva, no tienes por qué prescindir de ningún alimento. Las dietas estrictas nos pueden provocar desequilibrios alimenticios y metabólicos y suelen jugar en contra de nuestra voluntad y entusiasmo. Es cuestión de adquirir una serie de hábitos saludables e incorporarlos a tu menú diario. ¡Manos a la obra!

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