Colesterol bueno

¿Cómo puedes aumentar el colesterol bueno?

¿Sabías que un 20% de la población española mayor de 18 años tiene el colesterol alto? Para bajar tu nivel de colesterol, lo mejor es llevar a cabo una dieta sana y equilibrada, baja en grasas saturadas, evitar el exceso de peso y realizar ejercicio. Sin embargo, ¿qué pasa con el colesterol bueno? ¿Qué hacer para aumentar su presencia en nuestro cuerpo? A continuación te decimos cómo hacerlo.

Antes deja que hagamos una distinción entre estos dos conceptos. Lo que llamamos colesterol malo o LBD se refiere al nivel de lipoproteínas de baja densidad que tenemos en nuestro organismo y el cual varía según los alimentos ricos en grasas tradicionales que consumamos.

Su procesamiento es costoso y largo, con lo cual existe mayor riesgo de que las grasas adquiridas a través de esta vía se acumulen en ciertas zonas del cuerpo y sean la principal causa de la celulitis, la obesidad y algunas enfermedades cardiovasculares.

Por el contrario, el colesterol bueno o también denominado LAD es aquel que no tiene ninguna influencia negativa en el funcionamiento del organismo y actúa como regulador del colesterol malo.

Es decir, las grasas obtenidas de alimentos ricos en colesterol bueno no se acumulan ni generan problemas relacionados con el exceso de lípidos. Son fuente de energía para el desarrollo de nuestras funciones hormonales, neuronales y físicas diarias.

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Quieres aumentar el colesterol bueno. ¿Cómo lo logras?

Para alcanzar el equilibrio corporal idóneo, la ecuación es sencilla: cuanto más alto sea el nivel de colesterol bueno en nuestro organismo, mejor será su funcionamiento. Del mismo modo, cuanto más bajo sea el nivel de colesterol malo, menor será el riesgo de sufrir obesidad o enfermedades cardiovasculares.

Por eso, si tu objetivo es reducir el colesterol malo y, a la vez, perder peso, lo normal es que te hagas la siguiente pregunta: ¿cómo aumentar los niveles de colesterol bueno en nuestro organismo? ¿Qué tipo de alimentos nos ayudan? Repasemos algunas claves:

1) Dieta rica en alimentos antioxidantes.

Puedes empezar por incorporar a tu dieta alimentos con propiedades antioxidantes o que retrasen el deterioro de los tejidos y órganos, como por ejemplo los frutos secos, el brócoli, el tomate, las zanahorias, el ajo y el té verde.

2) Consumir productos ricos en Omega 3:

Otra opción es incluir en tu alimentación productos ricos en Omega 3, es decir, aquellos que te proporcionen grasas saludables que el organismo no produce por sí mismo. Las encuentras en alimentos como el aguacate, el huevo, el pescado, las semillas, las nueces y los aceites vegetales en cualquiera de sus variedades.

3) Evitar las grasas tradicionales:

Reduce al mínimo el consumo de alimentos que tengan altos niveles de grasas, como por ejemplo las patatas fritas, las galletas saladas, las comidas procesadas y los fritos en general. Recuerda, su procesamiento es más largo que el de las grasas obtenidas por los alimentos ricos en Omega 3, lo cual puede ser un obstáculo para cumplir con tu meta de reducir el colesterol, bajar de peso y mantenerte en forma.

4) Hacer ejercicio físico:

Pero el colesterol bueno no sólo tiene que ver con la dieta. También es importante que realices ejercicio físico. Lo ideal es realizar sesiones de 30 minutos, como mínimo, al menos dos o tres veces por semana. El ejercicio ayuda a eliminar las grasas localizadas y a adquirir hábitos saludables, además de que contribuye a la oxigenación del cerebro y a un mejor funcionamiento del metabolismo en general.

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