kefir

Los beneficios del kéfir para tu salud y belleza

El kéfir o leche kefirada es un alimento con muchas propiedades saludables. Si ya lo has probado alguna vez, recordarás su sabor parecido al yogur aunque la consistencia suele ser ligeramente más líquida. Esta bebida saludable es el resultado de la fermentación de la leche utilizando una combinación de bacterias probióticas (que favorecen el buen funcionamiento intestinal) y levaduras. Estos microorganismos conviven en un entorno gelatinoso que forma una serie de nódulos, la kefira.

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Los beneficios de esta bebida fermentada son muchos. Quizás sea esto el motivo de su popularidad. De hecho, además de contribuir a un buen funcionamiento intestinal, las bacterias del kéfir:

  • Funcionan como antibiótico natural
  • Alivian los síntomas de las alergias
  • Ayudan el cuerpo en la eliminación de sustancias tóxicas como alcohol
  • Alivian inflamaciones del aparato gastrointestinal y previene molestias y enfermedades del mismo
  • Regulan los niveles de glucosa y colesterol en la sangre, está asociado a una alimentación sana y equilibrada
  • Actúan sobre el sistema nervioso regulando los niveles de estrés y ansiedad, y mejorando trastornos relacionados

Gracias a las excelentes cualidades nutritivas (el kéfir es una buena fuente de probióticos y vitaminas del grupo B) esta bebida cuida también de nuestra belleza. Regulando el tránsito y el funcionamiento intestinal, contribuye a mejorar el aspecto de la piel, las uñas y el pelo, que son los primeros afectados por una alimentación inadecuada.

¿Cómo se prepara el kéfir?

Para empezar, es imprescindible que compres o bien pidas a algún conocido unos nódulos de kéfir. Al ser una bebida bastante popular que se reproduce muy rápidamente será muy fácil encontrar alguien que quiera regalarlo. Cuando prepares tu leche kefirada por primera vez, recuerda lavar bien los nódulos en agua sin cloro. Luego procura un frasco limpio de vidrio con cierre hermético, introduce 3 cucharadas de nódulos por cada litro de leche. Procura no ocupar más del 2/3 del recipiente, porque durante la fermentación el kéfir irá creciendo de tamaño. Tapa y deja reposar a temperatura ambiente. Pasadas 24 horas puedes abrir el frasco, remover y probar. Si prefieres un sabor más ácido puedes tapar y dejar algunas horas más hasta alcanzar el punto deseado.

Cuando esté listo, filtra el kéfir separando la leche en un contenedor y guárdala en la nevera. Los nódulos tendrás que aclararlos otra vez en agua sin cloro y volver a empezar con el proceso.

Una leche de buena calidad hará que el producto final tenga mejores propiedades. Si no tomas leche, recuerda que también puedes preparar la versión de kéfir de agua.

Si quieres suspender el proceso por un período tienes que lavar bien los nódulos y guardarlos en la nevera en un recipiente tapado junto con leche fresca. Así aguantará aproximadamente 2 semanas. También puedes optar por congelarlo o deshidratarlo.

El kéfir, al ser un producto lácteo fermentado, recuerda mucho el sabor del yogur pero aporta mejores nutrientes del yogur industrializado. Si quieres añadirlo en tu dieta, existen muchísimas maneras de hacerlo. Desde tomarlo para el desayuno con cereales, hasta preparar recetas saladas o dulces utilizando el kéfir en lugar del yogur.

Si además te sobra un poco de kéfir, puedes aprovecharlo como producto de belleza. Utilízalo como mascarilla hidratante para la piel y ¡verás qué sorpresa! Las propiedades emolientes, regeneradoras y antioxidantes de la leche dejarán tu rostro suave y limpio como nunca.

¿Ya has probado los beneficios del kéfir? Cuéntanos tus secretos y recetas para aprovechar al máximo las propiedades de este alimento.

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