Te damos ideas sanas y ligeraspara la cena

4 ideas de cenas ligeras para irte a dormir sintiéndote bien

Después de una larga jornada de trabajo lo que menos apetece es meterse en la cocina y pasarse un buen rato preparando la cena. Además, por la noche conviene cenar algo ligero y sin un gran aporte calórico, que permita acabar el día sin hambre pero sin la sensación de pesadez que producen las comidas más copiosas. Por todo esto, y para darte ideas nuevas que para introducir en tu dieta, en este post te vamos a dar algunas ideas de cenas muy sencillas para irte a la cama con un sabor de boca delicioso pero nada calórico. ¿Te animas a probarlas?

1. Salteado de verduras y hortalizas
Los salteados son una gran opción para la cena porque contienen alimentos de absorción rápida y se digieren con facilidad. Además, si utilizas verduras de temporada irás variando los ingredientes de tu salteado y no te cansarás.
Para prepararlo solo tienes que elegir los ingredientes que más te gusten, en otoño las setas son una gran opción, cortarlas en trozos mediano, cocerlas en una sartén con un poco de aceite y, en cuanto hayan soltado la mayor parte del líquido, añades un huevo batido y lo mezclas bien con las verduras y hortalizas.

2. Pescado al horno con verduras
Las grandes ventajas del pescado al horno, además de ser un plato sanísimo y muy ligero, son lo fácil de preparar que es y lo poco que vas a ensuciar la cocina. La mayoría de las recetas contemplan pescados blancos como la lubina o la dorada, pero puedes elegir el que más te guste. Para prepararlo solo tienes que cortar las verduras en láminas y colocarlas en la bandeja del horno con un poco de aceite, sal y pimienta a tu gusto. Puedes utilizar calabacín, pimiento, tomate, cebolla y patata, por ejemplo. Una vez las verduras están doradas añades el pescado, también en lomos, lo salas y lo dejas cocer en el horno, a 220 grados, durante unos 5 minutos. Si quieres puedes añadir un chorrito de limón encima del pescado.

3. Espaguetis de calabacín con rúcula
Fácil, sano y original, ¿se puede pedir más? Para preparar este riquísimo plato solo tienes que cortar el calabacín como si fueran espaguetis. Lo puedes hacer con un rallador o con un cuchillo en juliana. A continuación los cueces un minuto en agua hirviendo con un poco de sal y los escurres bien. Una vez estén bien escurridos los colocas en un plato fondo y le añades la rúcula cortada. Para que tengan un poco más de sabor les puedes añadir piñones o algún fruto seco que tengas en casa y aliñarlos con aceite, limón, sal y pimienta a tu gusto.

4. Berenjenas con queso y tomate
Este plato es un poco te hará quedar realmente bien si cenas en compañía. Aunque parezca más elaborado, también es muy fácil de preparar, sanísimo y luce mucho. Para prepararlo necesitarás berenjena, tomate picado, cebolla picada, semillas de sésamo, aliño a tu gusto y queso para derretir. Y la preparación consiste en cortar la berenjena a rodajas de medio dedo de grosor, cocerlas unos 20 minutos al horno y separarlas. Por otro lado, sofreír el tomate con la cebolla y, cuando esté listo, añadir las semillas de sésamo y saltearlas. Con una cuchara de madera añadimos la mezcla encima de las berenjenas y, a continuación, el queso para fundir. Lo volvemos a colocar en el horno y, cuando el queso se haya fundido ya estará listo para servir.

¡Buen provecho!