In Trucos para bajar de Peso

El mundo se mueve a velocidad supersónica, y entre el trabajo, los niños, la vida social, la pareja, las actividades “extraescolares”… ¡no hay tiempo para nada! Ni para comer. Somos víctimas del “fast-food”. ¡Muévete para combatirlo y opta, en su lugar, por el “slow-food”!

Si para ti comer es un placer, disfrutas de la diversidad de recetas y sabores, siempre eliges alimentos de temporada, quieres que lo que te ‘embuches’ haya hecho un viaje cuanto más corto mejor y la sobremesa es sagrada… quizá no lo sepas, pero eres adepto al “slow food”. Lo que ahora es una tendencia en auge tienen sus orígenes en la Italia de 1985 de la mano de una asociación representada por un caracol. La entidad ahora ya es internacional y cuenta con más de 100.000 socios que, insisten, no solo viven del placer de comer; y es que Carlo Petrini, el fundador, conjugó la promoción del disfrute de los sentidos con una actitud de la responsabilidad social: defensa de la biodiversidad natural, agroalimentaria y apoyo de la cultura enogastronómica. ¿Suena bien? ¡Pues sabe mejor!

Desgraciadamente, según comentó hace unos meses al diario La Vanguardia Rosa Solà, representante de la sede barcelonesa de la asociación Slowfood, nuestro país ya no es un ejemplo a seguir. La dieta mediterránea ya no nos sirve para situarnos en lo más alto del ranking de los países que más comida saludable ponen en su mesa.  “En España vivimos la mentira de que comemos bien”, dice. Nos hemos americanizado mucho. ¿Es comida mediterránea tomar ensalada hecha con lechuga iceberg y zanahoria de lata?”.

¿Cómo lo hago?

A estas alturas, te estarás preguntando qué hacer para tomarte la comida con calma. Lo más importante es que estés dispuesto a algo tan complicado como cambiar de hábitos. Si lo estás, aquí tienes una serie de consejos que puedes ir siguiendo…sin prisa, pero sin pausa:

  1. Come local: si todos escogiéramos productos de agricultores y ganaderos cercanos a nuestra casa, la economía local saldría reforzada. Ellos ganarían más, la competencia de las grandes superficies no les asfixiaría y tú tendrías un producto cultivado en tu tierra que ha hecho un viaje corto hasta tu mesa. Cada vez más hay tiendas que venden productos ecológicos y plataformas que por Internet reparten cajas de comida local. Aún son más caras que la comida de supermercado, pero… ¿cuánto vale la calidad y ganar un vínculo importantísimo con tu territorio?
  2. Come algo cultivado por ti: los huertos urbanos están a la orden del día y son relativamente fáciles de montar. ¡Además, no necesitan mucho espacio! El placer de cultivar un buen tomate, una fresa o alguna especia es indescriptible.
  3. Pon las estaciones del año en tu mesa: ¡come fruta y verdura de temporada!
  4. Sé curioso: pregunta siempre por la calidad de los productos, estés en un restaurante, en el bar o en el supermercado.
  5. Escoge bien los alimentos de origen animal: que procedan de ganado que paste hierba (ternera y cordero) o de ganado que viva en libertad (cerdo o aves).
  6. ¡Cocina!: es más barato y sabrás exactamente qué comes. ¡Un placer cotidiano y un gran paso para disfrutar del “slow-food”… y de la “slow-life”!
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