In Dieta

El primer paso para bajar de peso está en tu cabeza. Puede parecer una afirmación rotunda pero el estado mental está directamente relacionado con el resultado que se puede obtener. Tu cerebro será el encargado de orquestar todo lo necesario para comenzar a conseguir tu propósito.

¿Cómo influye tu cerebro en la decisión de adelgazar?

Fijar una meta, desearla y visualizar el objetivo hace que se produzca una estimulación en nuestro cerebro. Estimulación que desencadena una cascada hormonal gracias a la que será más sencillo lograrlo. ¡Aprovecha la recompensa de la hormona de la felicidad (oxitocina)!

Las hormonas son más importantes de lo que pensamos. ¿Sabías, por ejemplo, que altos niveles de cortisol (hormona del estrés) provocan que desees comer más? Es fruto de la ansiedad. ¿O que la felicidad hace que aumente la serotonina y se produzca una sensación de saciedad?

Tu cerebro será el gran director que te guíe hacia la meta que te has propuesto. Teniendo esto en cuenta, vamos a darle algún apoyo para que todo sea un poco más sencillo.

Decálogo para conseguir cambiar el chip

  1. Se trata de una carrera de fondo, si flaqueas en algún momento no pasa nada. ¡El secreto está en no rendirse!
  2. Aprende a decir no a las pequeñas tentaciones.
  3. Reorganiza tu cesta de la compra y renuncia a los alimentos más calóricos.
  4. Pon comida saludable a la vista, ¡comerás lo que veas!
  5. Evita comer como recompensa. Cámbialo por hacer algo que te guste y te haga sentir bien: un masaje, una tarde de compras, ir al cine o al teatro.
  6. Come en platos pequeños, la proporción de comida será la misma pero conseguirás engañar a tu cerebro.
  7. Intenta servir en el plato antes de comer. De este modo controlarás exactamente las cantidades.
  8. No renuncies a ese alimento que tanto te gusta. Simplemente limita su consumo y evitarás sentir ansiedad y culpa.
  9. Lleva siempre en tu bolso un snack saludable: frutos secos naturales, una manzana, o uno de los desayunos/entrehoras Siken.
  10. No te saltes ninguna comida, te perjudicará más de lo que piensas. Entrarán en juego las hormonas del estrés, de las que antes hablábamos, provocándote ansiedad y hambre.

No te olvides del ejercicio físico

Dicho todo esto no olvides que el ejercicio físico será un fiel aliado en tu empeño. El cerebro de nuevo cumple su papel de director. La adrenalina liberada durante la práctica deportiva genera una sensación de euforia que te hará desear repetir. Y ya sabemos que una dieta saludable sumada a una rutina de ejercicio es éxito asegurado.

Así que ya lo sabes: comienza entrenando tu cerebro para después culminar con tu cuerpo.

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