In Sustitutivos

Yo soy Lucía, Lu, o mamá, depende de quién me llame.. seguro que te suena. Tengo 37 años y trabajo organizando eventos en una reputada agencia de comunicación. Mi trabajo me apasiona. Desde que era adolescente, me encanta preparar saraos y cuidar hasta el más mínimo detalle. Nada que ver con las reuniones familiares en casa, ya sabes lo que dicen: “en casa del herrero, cuchillo de palo”.

Soy la mamá de Hugo y Ana, los amores de mi vida. Con su padre, Hugo llevo más de 20 años. Desde que los gemelos vinieron al mundo hace 6 años, nuestra vida ha cambiado a marchas forzadas. Hugo y yo nunca hemos sido muy organizados ni planificadores, así que vamos aprendiendo. Compartimos la carga de trabajo en casa y el cuidado de los niños. Sí, ¡somos un equipo casi perfecto!

Aunque en mi empresa el teletrabajo es una realidad, parece que a mis días les faltan horas. Me levanto antes de que amanezca para preparar comidas, mochilas y arreglarme para salir al trabajo. ¡Creedme cuando digo que yo pongo las calles! Hugo se encarga de los niños por la mañana y los lleva al colegio. Yo los recojo a partir de las 16 h, cuando no tienen extraescolares y consigo hacer malabares para llegar a tiempo a todo.

Voy corriendo a todas partes y no siempre encuentro tiempo para mí. Soy muy coqueta y, aunque hay líneas rojas que nunca traspasaría (¡ojo el tinte y las canas!), he tenido que aceptar algunas cosas. Repaso las clases de inglés mientras me ducho, solo compro ropa online (con el miedo que me daba antes) y he aprendido que un “bolso de diario” es suficiente. Desde que fui mamá, no he recuperado del todo la cintura. Todos los años me apunto a la “operación polvorón”, la “bikini”, la “bañador” y todas las operaciones que se te ocurran. Ya se lo digo yo mucho a mis hijos, ¡lo importante es participar!

Intento que llevemos una alimentación sana y equilibrada, sobre todo por los niños. Pero… no siempre nos da tiempo a preparar comida. Ellos comen en el cole, así que para el día a día a veces echo mano de los sustitutivos de Siken. Así, puedo comer de forma rápida, saludable y sin descuidar más mi línea. Si me toca sacar algo de curro en la hora de la comida, y me pilla sin tupper, barritas y a correr, que recoger a los niños es prioritario. Confío tanto en estos productos que me sumo a los retos de Siken cuando quiero quitarme algún kilillo de más.

Tengo un grupo de amigas fiel desde hace… ni me acuerdo. Voy con ellas a clases de salsa todas las semanas, y menos mal, porque así nos vemos fijo. Son mi gran apoyo y creo firmemente en el poder curatorio de un buen mojito con ellas alrededor. Ya ves, mi vida es bastante normal. Muy similar a la de cualquier madre trabajadora.

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